Monday, May 07, 2007

vacío

Despues de varios años de ausencia en la relación madre e hijo, las condiciones se dieron para que él viajara miles de millas, y entonces, llegó el joven esperanzado, en busca de ese amor incondicional del que ha oido, quizá todavia no sea tarde y llene el vacío, anhela el calor de abrazo maternal. !Cuanta ansiedad por llegar y estrecharla como en la infancia!
Ella, fina, distante, espera en la sala de la terminal aérea, junto a la nueva pareja. En el camino, el desencanto del joven que soñó desde la niñéz beber cada minuto de la corta estancia junto a la bienamada madre, fue doloroso, al escuchar que para su comodidad tendría un espacio propio, y le habían rentado una habitación aledaña al domicilio...
—Cuánto deseo y esperó aquel instante, y ahora húmedo de llanto por corroborar la eterna distancia interpuesta por el destino; dormiría soñando que tenía una madre. Situación incomprensible. El tiempo como suspiro se había ido, pero le dejó el corazón niño.