Thursday, March 08, 2007

Edmundo Paz Soldán

Internet

La aparición del internet ha hecho que se reinvente nuestra ecología mediática. Los niños hoy prefieren el internet a la televisión. Pese a lo que decían las voces agoreras de la cultura, el libro electrónico no se ha consolidado: su venta ha fracasado incluso con autores comerciales como Stephen King. De hecho, el soporte tradicional del libro está más vigente que nunca. Se lee en promedio menos que antes, pero, gracias al e-mail, al chat y a los blogs, se escribe mucho más que antes. La cultura literaria, poco a poco, va encontrando su espacio en la red. Por un lado, está lo más clásico: los sitios de escritores en los que se encuentra disponible un archivo de textos ocasionales, fotos, críticas y algunas rarezas (en clubcultura.com se encuentran reunidos más de veinte sitios de escritores, entre ellos Julio Cortázar y Juan Rulfo). También hay sitios donde se pueden bajar novelas y cuentos, sobre todo los clásicos: una noche antes de una clase de literatura latinoamericana del siglo XIX, descubrí que había dejado en la oficina el libro donde se encontraba "El matadero", de Esteban Echevarría. Una búsqueda en internet me permitió solucionar el problema con rapidez, y descubrir, de paso, elaleph.com, "donde los libros son gratis", que se jacta de tener casi tres mil títulos para descargar en castellano.

Por otro lado, el internet ya ha influido en la creación de ciertos textos literarios. En el mundo anglosajón han sido publicadas varias novelas en formato de e-mail y chat; en español, en este momento sólo se me ocurre una, "La ansiedad" del argentino Daniel Link. Para que estas versiones contemporáneas de la novela epistolar adquieran prestigio literario se necesita que alguien escriba una obra del nivel de "Las amistadas peligrosas" en chat y/o e-mail. También han aparecido novelas que trabajan el impacto del internet en la vida cotidiana, como "Ático", del español Gabi Martínez, que gira en torno a los juegos virtuales. Pero la literatura no sólo acompaña el devenir de la red; en cierta forma, la imaginó antes de que se tornara realidad. Lo prueban textos como "El jardín de senderos que se bifurcan", ese cuento perfecto de Borges acerca de universos proliferantes , y, en la ciencia ficción, la novela "Neuromancer", del canadiense Neal Stephenson.

1 comment:

Lety said...

Interesantes y certeras tus consideraciones en este texto mi querida Peggy.

Vengo y te dejo mi saludo cariñoso,
aunque también extraño nuestras conversaciones